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XXI
Es la una y
encomiendas
a Juan tu
querida madre,
y entonces
pides perdón
por nosotros a
tu padre.
XXII
A las dos otra
vez hablas,
sediento como
Israel,
y al punto te
mortifican
con el vinagre
y la hiel.
XXIII
A las tres
gritas y dices:
"Ya está todo
concluido".
Mueres, y
llore tu muerte
todo el mundo
conmovido.
XXIV
A las cuatro una
lanzada
penetra en
vuestro costado,
donde brota
sangre y agua
para lavar mis
pecados.
XXV
A las cinco de
la cruz
os bajan
hombres piadosos,
y en brazos de
María
adórante
religiosos. |