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XXII
También las
piernas ataron,
estando el cuerpo
encogido,
tiran tanto que,
extendido,
todo lo
descoyuntaron,
los pies se los
barrenaron
para clavarlos
mejor.
Por tu pasión ...
XXIII
Después que así lo
clavaron
como tan mal lo
quisieron,
boca a bajo lo
volvieron
y los clavos
remacharon;
las llagas las
arrastraron
sin piedad y sin
temor
Por tu pasión ...
XXIV
En alto está
levantado,
blasfemado de
sayones,
y en medio de dos
ladrones,
sediento y
desamparado;
su cuerpo está
destrozado
y denegrido el
color.
Por tu pasión ...
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